Convocatoria del referendum independentista catalán

La pregunta: ni clara, ni sencilla

Las formaciones políticas del Parlament de Catalunya favorables al ‘derecho a decidir’, exceptuando al PSC, han pactado con el gobierno de Artur Mas la pregunta y la fecha para una posible consulta independentista. Consulta y no referéndum, matizan los organizadores, con las diferencias que ello supone. Sería el nueve de noviembre de 2014; y la pregunta, una con dos partes: “¿Quiere que Cataluña sea un Estado?”, y en caso afirmativo, “¿Quiere que Cataluña sea un Estado independiente?”

A lo largo de este primer año de legislatura, desde que Mas convocó elecciones parlamentarias para avalar el proceso, se había dicho que la pregunta sería “clara”. Era la palabra más repetida, el mantra consultivo; pero el resultado no parece confirmar que la expectativa se haya cumplido. La doble pregunta no gusta a ERC, el partido inequívocamente independentista, y pone a los partidos favorables a la consulta pero no tanto a la independencia (que son, en la práctica y en mayor o menor grado, casi todos los demás) dentro de su propia contradicción. Sólo la CUP puede estar contenta, convencida de las bondades de la independencia y también de lo bonito que es consensuar. Y porque de vuelta a casa tendrá muchas cosas que decidir en asamblea.

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Transición nacional en Cataluña

Nacionalismo frente a independentismo

“-Aunque ya no esté de moda, yo sigo siendo anticlerical; pero aquello fue una locura colectiva -apostilló-. Claro que es fácil encontrar las causas que la explican, pero también es fácil encontrar las causas que explican el nazismo… Algunos historiadores nacionalistas insinúan que los que quemaban iglesias y mataban curas eran gente de fuera, inmigrantes y así. Mentira: eran de aquí, y tres años después más de uno recibió a los nacionales dando vivas. Claro que, si preguntas, nadie estaba allí cuando pegaban fuego a las iglesias. Pero eso es otro tema. Lo que me jode son esos nacionalistas que todavía andan por ahí intentando vender la pamema de que esto fue una guerra entre castellanos y catalanes, una película de buenos y malos.

-Creí que eras nacionalista.

Aguirre dejó de comer.

-Yo no soy nacionalista -dijo-. Soy independentista.

-¿Y qué diferencia hay entre las dos cosas?

-El nacionalismo es una ideología -explicó, endureciendo un poco la voz, como si le molestara tener que aclarar lo obvio-. Nefasta a mi juicio. El independentismo es sólo una posibilidad. Como es una creencia, y sobre las creencias no se discute, sobre el nacionalismo no se puede discutir; sobre el independentismo sí. A usted le puede parecer razonable o no. A mí me lo parece”.

Este es un fragmento de la genial obra Soldados de Salamina, de Javier Cercas. No necesita mayor explicación. Aún hoy, algunos no se dan cuenta de que Cataluña se está llenando de independentistas que no son nacionalistas, lo que complica el debate de esencias filosóficas que tanto gusta en este país, Estado, nación o lo que demonios sean España y la propia Cataluña. Esto no impide, por supuesto y en consecuencia, que los verdaderos nacionalistas aumenten su nivel de degeneración a este y al otro lado del Ebro, si es que el Ebro sirve como frontera simbólica de algo.

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#RTVVtornara

Fins prompte, RTVV

Desde hace más de 12 horas hemos asistido en directo al intento de un gobierno de cerrar una radiotelevisión pública. Intento, porque el Partido Popular valenciano es tan inútil que queriendo cerrar una televisión con prisas, por decreto, adaptando y maltratando la ley a su antojo, saltándose cualquier procedimiento lógico, por la fuerza, sin contar con los trabajadores y en el silencio de la noche; finalmente tiene que hacerlo por la mañana y con toda la oposición en pantalla. No supieron gestionarla y ni siquiera saben cerrarla.

Las formas han sido lamentables, y suponen una falta de respeto brutal a los trabajadores de RTVV y a todos los ciudadanos. La patada final a una plantilla que ya estuvo años machacada, siendo el instrumento de la manipulación y la utilización política de un medio de todos.

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Canal 9 Valencia

Crónica de una chapuza calculada

El gobierno valenciano, que preside el popular Alberto Fabra, ha anunciado el cierre de su radiotelevisión pública después de que el TSJCV haya declarado nulo el reciente ERE en la empresa. La Generalitat argumenta que no puede costear la readmisión de los trabajadores a la que obliga la sentencia.

Como en casi toda decisión de este calibre hay opiniones variadas. Unas más felices, otras tristes y algunas indiferentes. Lo cierto es que sería la primera vez que cerraría un ente público del grupo de los míticos, donde podríamos situar a las televisiones gallega, vasca, catalana, madrileña, valenciana y andaluza; las más significativas, por las particularidades de sus respectivas Comunidades, y pioneras en su especie. Así que el tema merece una reflexión.

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