Lo hemos publicado en Facebook (¿aún no nos sigues en nuestra página más social?) y también en Twitter, pero hacemos hincapié para los despistados: Xaora tiene desde hace días una pequeña colaboración en (inconsolata), un blog sobre prensa y diseño en el que podéis admirar el lado más visual del periodismo.

Imagen: (inconsolata)
En él, se aportará desde aquí un pequeño grano de arena sobre la otra parte que compone un periódico; que es, curiosamente, la más importante: el contenido. En estos tiempos en los que vivimos una gran crisis económica y de credibilidad de los medios, los periodistas se van al paro y el sensacionalismo nos conduce a una extraña e ideológica guerra de portadas, vamos a agradecer el buen trabajo y a perseguir todo lo que dañe la imagen de una denostada profesión.
Tras la bienvenida, ya hay un primer artículo sobre periodismo influyente, en el que se busca la diferencia entre los medios propagandísticos y los que, desde la responsabilidad, pueden hacer que las cosas cambien. A mejor.
Muchas veces se habla sobre la politización de los medios, su relación con los partidos políticos u otros grupos económicos o de presión y, por tanto, su participación activa, y no como mero observador, de las cosas que pasan.
Pero cuando se comentan estas cuestiones se olvida que esa toma de partido, que ciertamente existe (interesada o no, puesto que tener una línea editorial es imprescindible en un medio), puede tener muchas formas y matices. No es lo mismo la propaganda que la influencia.
[...]
Sigue leyendo en (inconsolata).
Terminamos este triste momento publicitario recordándote una vez más que no volverás a ver una publicación así en este blog, y que si quieres estar al día de todo lo que hacemos debes seguirnos en las redes sociales (llámalo Facebook, llámalo Twitter), donde además actualizamos las noticias e informaciones de calidad que encontramos en otros medios y blogs.
No es obligatorio, pero como somos de clase media y no ganamos dinero escribiendo artículos o recopilando infografías, al menos nos gusta que nos quieran, e incluso que nos discutan para sentirnos mínimamente relevantes. ¡Gracias!