Consejos de año nuevo

Oh, venga. Sé que estáis haciendo repasos fantásticos, fabulosos, fantabulosos y fabutásticos del año como si el uno de enero vuestra vida fuese a cambiar para siempre.

Pues no va a cambiar. No de repente. Pero os voy a dar un par de consejos. Cortos, porque uno de los consejos podría ser que dar consejos es de mal gusto. La gente solo aprende cuando le atropella ese camión que todos vieron antes, mientras un hijo de puta comenta al lado que sí, que “ya te lo decía yo”.

El primer consejo es que la vida es mucho más feliz cuando no hay hijos de puta alrededor. No os voy a decir que cojáis una guillotina. Es evidente que necesitaréis por lo menos dos.

El segundo consejo es que la violencia es mala, detestable y contraria a todo principio de civilización. Pero obviad esto por prescripción médica.

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