El bebé de Bescansa

La política de gestos no se inventó ayer. Carme Chacón no fue ministra de Defensa por casualidad. Una mujer embarazada, de izquierdas y catalana pasando revista a las tropas era una fotografía necesaria. Había que aprovechar tanta casualidad junta para llevar ante la sociedad la normalidad de una institución con imagen arcaica y para agitar las anormalidades que aún perviven en ella.

El gesto de Bescansa también es defendible. Hay que hablar de qué ocurre con las carreras profesionales de madres lactantes. También podría haber sido un diputado padre, para recordar que este no es un asunto de mujeres.

El gesto fue un éxito porque ayer el tema de la conciliación apareció y, entre el ruido, fue debatido. Sin embargo, como recordó una oyente de la Cadena SER, en el programa electoral de Podemos no hay manera de encontrar una mención o propuesta legislativa sobre el tema.

Cuando se entra al Parlamento los gestos son sólo el principio. Desde dentro ya no se es un agente de protesta: se es parte del problema o de la solución.