Servicio público con peluches

La Voz de Galicia ha vuelto a hacerlo.

Este medio tan poco considerado y atendido a nivel español inició hace años un género periodístico que podríamos llamar sucesos peluchísticos. En realidad La Voz ha inventado muchas otras cosas de esas que me hacen pensar “joder, yo quiero trabajar con estos tíos”. Pero no caben aquí.

Vamos con lo peluchístico. En 2014, por ejemplo, dieron una de sus alertas: “La última vez que vieron a Manolito fue encima de un pivote en la calle al lado del Gadis de los Castros. Desde entonces no hay noticias del peluche”. La historia no era baladí y recogía este testimonio desgarrador: “En el cartel [la madre] informa de que «se recompensa». «No tengo mucho dinero, pero estoy dispuesta a lo que sea», asegura”.

La Voz también se hizo eco de noticias alegres entre la tristeza. En 2013 un niño perdió a su dinosaurio en el accidente de Angrois. Y lo encontró. Un año después perdió a su perro Nero. ¡También apareció!

Aún antes, en 2011, La Voz ayudó a encontrar a Orejitas, perdido en la Ciudad Vieja coruñesa. Los padres de su dueña empapelaron las calles y una señora se puso en contacto para el rescate gracias a la labor del periódico.

Peluches perdidos en Santiago, en Vigo o en Coruña. Galicia entera sufre un drama que ni el de la droga en los 80.

Hace tres días La Voz volvía a encogernos el corazón con su particular servicio público. La cosa empezaba así: “Para Ana no es un peluche más. Cotito, un pequeño conejito multicolor, es su compañero inseparable. La cría, de dos años, duerme con él. Juega con él. Lo lleva a todas partes. El jueves pasado la familia de la pequeña paseaba por los jardines de Méndez Núñez. Cotito iba con ella. A la vuelta se dieron cuenta que el conejito no estaba. Miraron, miraron y volvieron a mirar. Pero Cotito no aparecía. Le dijeron, para calmarla, que se había ido de viaje. Que iba a volver. Y ahora intentan encontrarlo a toda costa”.

Esta vez el despliegue no tuvo precedentes: “Los carteles, fotografiados y difundidos por móviles, han llegado a todos los puntos de la ciudad. Incluso el alcalde Xulio Ferreiro, que en estos momentos se encuentra de vacaciones fuera de la ciudad, se hizo eco de la búsqueda. Mientras tanto, Ana espera que el conejito retorne de su viaje. El que hizo por sorpresa, sin decirle nada”.

Por si teníais poco con esto, se añade más tensión y más drama: “Tal y como explicó la familia esta mañana en Radio Voz, Cotito es el hermano pequeño de Coto, otro peluche. La niña lo llevaba en la mano el pasado jueves. Hicieron el trayecto Feria del Libro – Plaza de Lugo – Rubine. Y en algún punto se perdió. Desde entonces llevan buscándolo. Los carteles son obra de la hermana de Ana y su prima de ocho años. Aseguran que van a luchar hasta encontrar al juguete”.

¿Quién podría ser tan frío para no sensibilizarse con una historia así?

Vaya si lucharon. “Al llegar a casa, la hermana de Ana y su prima trazaron un plan. Como tenían muchas fotos de la cría con Cotito, hicieron una serie de carteles con dibujos del conejito en varios colores. Bajaron a la Feria del Libro y los distribuyeron por toda la zona. Surtió efecto. Cientos de personas vieron los carteles”.

Hasta el alcalde, sí; aunque ya sabíamos gracias a la Cadena SER que el tipo tiene buena mano con los niños.

Bueno, pues Cotito ha aparecido. Un nuevo final feliz. Un nuevo éxito del periodismo en La Voz de Galicia.

Ya: parece que este escrito está cargado de ironía y retranca gallega. En realidad es admiración. En serio.