Lo siento mucho, me he equivocado y no volverá a ocurrir

Una de las cosas más peculiares que tienen los casos de corrupción que se descubren últimamente en ayuntamientos y demás nidos de perversión es que empiezan a ser transversales y multicolores. En la misma tanda, la policía detiene alcaldes y concejales de PP, PSOE y BNG, como sucedió hace unos meses en Galicia, o realiza registros en empresas e instituciones bajo la sospecha de favores a dirigentes del PSC pero también del PP, como esta semana en Sabadell y Montcada i Reixac, Cataluña. Este hecho da buena cuenta del problema que tenemos en España con respecto al control de los cargos públicos y la transparencia en las instituciones.

Pero imaginen que, en un acto de entusiasmo, aparecen un día todos los dirigentes políticos condenados por delitos relacionados con su actividad delante de una cámara y pidiendo perdón. Algo al estilo monárquico que tanto furor causó: “Lo siento mucho, me he equivocado y no volverá a ocurrir”. Sería bonito, ¿no? Sin embargo no lo hacen.

En su lugar, un grupo de militantes del PSOE ha decidido publicar un vídeo pidiendo perdón por la gestión del gobierno de Zapatero; un acto tan genuinamente propio de la izquierda española que hasta da pereza comentar. Los jóvenes que lo protagonizan han aclarado en diversos medios que no están dirigidos por nadie, aunque Carme Chacón y sus allegados han tardado sólo unas horas en decir que lo apoyan con entusiasmo.

Es de dudoso gusto intelectual y hasta estético que alguien pida perdón por algo de lo que no ha sido responsable, y por otro lado bastante ilógico. Como mucho, sería más acertado que aclarasen qué estaban haciendo cuando pasaba eso que critican (la propia Chacón, partidaria del perdón, sí estaba sentada en el Consejo de Ministros).

Llama la atención esta ilusión por flagelarse que existe en el PSOE desde la noche en que se alcanzaron los 110 escaños; que algunos militantes incluso parecían desear con fruición para retomar todos estos debates, siempre tan constructivos. Es una constante en la historia del partido, donde explicar qué se hace, por qué se hace y plantear alternativas a quien luego hereda la responsabilidad de hacer es mucho más complicado que revolver las tradicionales y endemoniadas discusiones filosóficas sobre quién es más o menos socialista, qué es la izquierda o qué Amado Líder nos sacará de esta.

38 Congreso Federal PSOE
Imagen del 38º Congreso Federal del PSOE en Sevilla. Fotografía: PSOE.

Así que quienes tendrían que pedir perdón no lo hacen y quienes tendrían que dar explicaciones, tampoco. Porque no, no es lo mismo cometer delitos que gestionar mal una responsabilidad. Situaciones distintas requieren respuestas distintas. Por otro lado, cabe preguntarse si a los miles de votantes que ha dejado huérfanos el PSOE todo esto les importa, mientras sus afiliados más aguerridos pasan las horas en las redes sociales publicando frases gloriosas del estilo “disfruten lo votado” cada vez que el gobierno popular arrea una coz sobre la cabeza de un español, cediendo la responsabilidad del presente a los propios ciudadanos y dando por supuesto que un cambio de gobierno no era necesario.

La prepotencia moral del PSOE, la mediocridad que favorecen sus sistemas de elección interna y la poca capacidad para adaptarse a la realidad y entenderla, acabarán por convertirlo en un grupo extraparlamentario. En cambio, no está de más preguntarse por qué la sociedad tiene tanta facilidad para entrar en espirales de terror que en muchos (casos e individuos) no están justificadas. Reconocer lo que funciona mal en este país y que se han cometido errores ha acabado por convencer a una gran mayoría de que nada funciona bien, todo está agotado y nunca se acertó en los últimos treinta años; planteando una innecesaria y suicida enmienda a la totalidad que, para mayor desgracia, quienes forman parte activa del panorama político se empeñan en avivar por el interés en repartirse cuatro sillones de saldo.

A día de hoy el primer partido de la oposición tendría que estar haciendo precisamente eso, oposición y construcción de alternativa, en lugar de el ridículo, que es lo que mejor se le da desde hace meses. Si los cuadros y las bases del PSOE están perdidos y no saben cómo salir del pozo, una pista es el comienzo de este artículo. La corrupción no es patrimonio de ningún partido, pero unos sistemas y ciertos contextos la favorecen más que otros. ¿Alguna propuesta? ¿Y alguna otra para “todo lo demás”?

Lo que esperan los miles de votantes que han abandonado al PSOE y (aún) no se han decantado por otra opción no es un vídeo, es sencillamente que su partido empiece a hablar de los problemas de España y deje de hablar, como tanto le gusta, de sí mismo y de su polvoriento ombligo.