Campaña electoral Dadá

En unos días España votará al presidente que tendrá que gestionar la mayor crisis de la historia del capitalismo. Y quién lo diría, puesto que al tiempo estamos asistiendo a la campaña más superficial, absurda y falta de contenido de la historia de cualquier democracia. España ha inventado en plena crisis financiera, del euro, del ladrillo, del empleo, de… bueno, España ha inventado en plena crisis el concepto de “campaña electoral dadaísta”.

El Partido Popular, que aspira y, según todas las encuestas, llegará, ha optado por dejar a su candidato tumbado. El periodo que transcurre desde la jornada electoral hasta que el presidente toma posesión existe para que Mariano Rajoy pueda desperezarse y lavarse las legañas. Estaba todo pensado.

El PSOE se ha entregado a la causa de perder votantes. En primer lugar, ha creado un izquierdismo poco creíble, basado en lemas vacíos, que pretende recordar a Izquierda Unida con otras siglas. Siglas en pequeñito y sin muchos símbolos, eso sí. Treinta años después. Y ya se sabe qué pasa con los originales y las copias, sobre todo si elegir el producto es gratis.

Lo ha hecho además pretendiendo renunciar a Zapatero sin que se note que Rubalcaba estaba allí. Los asesores del PSOE siguen pensando que los ciudadanos viven en Marte y que son idiotas, y lo peor es que están dispuestos a decírselo a la cara. Cuando el candidato debería estar explicando las decisiones adoptadas, defendiendo que Zapatero no es Papandreu ni Berlusconi (era una baza admisible, dentro de la gravedad) y detallando algo parecido a un programa, el partido que gobierna (aunque ya no lo parezca) ha creído mejor idea repartir Rubalpuntos, Rubaltangas y Rubalcosas en general, colocar anuncios radiofónicos de dudoso gusto (destrozando buenas ideas) y demagógicos hasta la desesperación o bonitos banners en la red que fusionan a su candidato con Rajoy hasta formar lo que parece ser Javier Solana (en serio, eso existe. Y nadie sabe qué significa, claro).

Porque los asesores de Rubalcaba, y probablemente él, creen que esto se arregla diciendo que hay que votarle “porque es muy listo”. Pero en realidad lo que quieren los ciudadanos no es una campaña publicitaria con enormes insultos a la inteligencia, sino conocer quién tiene ideas para reducir la mayor tasa de desempleo de Europa. Y está claro que no es el PSOE, que ha dejado la tarea en manos de los ciudadanos: pelea (tú) por lo que quieres. Y ojalá te vaya bien. Dicho de otra manera: buenas noches y buena suerte. Zapatero tampoco merecía que los suyos le hicieran esto. Ni siquiera él, ni siquiera ahora.

Lo lamentable es que ambos partidos tenían mejores opciones. Cuando el alcalde más endeudado de España suena más creíble hablando de buena gestión económica que un hombre que nunca la gestionó, y cuando un ministro de la Presidencia puede hablar en un debate electoral de “la curva de laffer” sin despeinarse y, suponemos, sabiendo lo que dice, queda claro que los dos partidos grandes de este país tienen un problema también grande: falta de criterio, y de sistemas internos que depuren por arriba y por abajo y sepan seleccionar a los mejores. La situación del PSOE no era fácil en estas elecciones, pero no parece necesario venderse a un ridículo tan espantoso. Lo de Rajoy es de sobra conocido por todos, incluso por los suyos.

El debate electoral que se celebró anoche entre los segundos de la fila y algunos partidos minoritarios fue mucho más interesante (y eso ya dice mucho del anterior) que el cara a cara entre los dos candidatos principales. Pero todo hace pensar que la legislatura se parecerá más a ese encuentro insulso entre dos hombres de ayer que tienen que gestionar un mañana que ni conocen ni se esfuerzan en conocer.

De aquí al día 20 lo máximo que podemos esperar es otro conjunto más de balbuceos desesperados y anacrónicos. Y el día 21 nadie se va a reír.

3 respuestas para “Campaña electoral Dadá”

  1. Ayer elpais.com lució toda la tarde un banner desplegable en el que aparecía la cara de Rajoy. Si desplazabas un icono hacia la derecha Rajoy se iba transformando en Rubalcaba (y sí, el término medio guardaba un curioso parecido con Javier Solana). El lema: “pelea por la sanidad pública”.

    Es verdad que tenía que haber hecho una captura de pantalla, pero reconozco que el impacto visual me nubló.

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