¿Es la economía?

Esta noche El Mundo nos ha sorprendido con algo que ya parecía poco interesante por aquello de la inmediatez informativa: retardar su portada por “razones editoriales”. Esto es: esconder una información exclusiva generando expectación hasta el momento adecuado, que al parecer era justo a las tres de la mañana. Ni antes ni después. Se entiende que la idea era promocionar, ya de paso, la nueva herramienta de pago por suscripción del diario.

¿La noticia? Musical. Después de que el vicepresidente Rubalcaba usara una canción para ridiculizar a un insistente diputado del PP, hoy el diario que dirige Pedro J. Ramírez responde con un titular a toda página que vendría a demostrar que el pesado opositor acertaba en sus afirmaciones: El Gobierno explicó a ETA que ‘intentó parar’ la redada contra el bar Faisán.

No está claro cómo se llamará esta canción o quién acabará escribiendo la partitura; pero ruido va a traer. Si hay alguien que todavía no sabe de qué va el caso Faisán, El País explicó lo que hasta hoy se conoce de la historia en un artículo muy completo publicado el pasado 21 de febrero.

De esta novedad no sabemos mucho. De momento. La portada, eso sí, parece ofrecer toda la esencia de la información: que el chivatazo a ETA para evitar detenciones fue una orden política, que el gobierno intentó mediar con la judicatura para que también este pilar del poder participase en la estrategia ante el alto el fuego terrorista -estamos hablando de 2006- y que el Ejecutivo mantenía un doble discurso ante la ciudadanía y ante ETA -cosa que por otro lado cualquiera podría suponer-. Todo esto habría salido de una reunión entre los terroristas y representantes del gobierno, cuya acta habría sido incautada a los primeros en la detención de Thierry. El resto de los detalles es de suponer que los dará la propia casa con el paso de las horas.

Será interesante, y es imprescindible para poder realizar un análisis, escuchar la respuesta de Rubalcaba y saber en qué quedan, con el tiempo, las ocho claves de esta primera página.

A lo que sí podemos jugar es a suponer que son verdad. ¿Qué ocurriría a efectos políticos? La frase “es la economía, estúpido”, que popularizó Bill Clinton, nunca se ha puesto de manifiesto en España. Suárez, González y Aznar perdieron las elecciones por causas diferentes: uno por el contexto político y las fuerzas de poder de la época; otro por diversos escándalos de corrupción y el famoso caso GAL, y el último por la participación en una guerra altamente impopular y la gestión posterior al atentado del 11M. El contexto económico, bueno o malo, quedaba siempre por detrás.

Parecía que Zapatero iba a cambiar la tradición; no porque a los medios informativos les preocupase mucho la siempre aburrida y farragosa cuestión de los números -quiero pensar que a los ciudadanos sí- sino porque efectivamente es inevitable negar que el principal asunto a tratar ahora en España es su insoportable tasa de paro. Así, a pesar de que el líder de los populares sigue teniendo una ridícula valoración, las encuestas más generosas con el PSOE les ofrecen una derrota por 14 puntos. Hecatombe.

Muchos analistas, sin embargo, consideraban que había opciones, y la principal apuntaba siempre a Rubalcaba. ¿Podrían ganar con él los socialistas en 2012? Si la noticia de arriba se acabase por confirmar, la respuesta sería “rotundamente no”. En primer lugar por el desgaste global del gobierno y el PSOE ante otro caso mediático digno de ser machacón, y en segundo lugar porque todo el peso recaería precisamente sobre el actual responsable de Interior. Rubalcaba no sólo quedaría en mal lugar por los mismos hechos, que de por sí serían muy graves, sino también por las maneras: haber frivolizado en el Congreso sobre el asunto siendo éste cierto sería insoportable para la opinión pública. Con razón.

Lo que viene en los próximos días es fácil de suponer; nuestra vida política es bochornosamente previsible: el gobierno tirará balones fuera; la oposición popular pedirá dimisiones a mansalva, y la dialéctica por abajo caerá hasta la burda exageración con unos acusando a Zapatero de terrorista y otros al citado periódico de mafioso conspirador al servicio del fascismo. Ya que estamos, una minoría iluminada aprovechará para vender un par de libros sobre el 11M o pasear víctimas que poco les importan.

Pero lo importante, al final, no va a ser ese detalle banal y ciertamente bruto de nuestro día a día. Lo importante, lo trascendente, es si la información publicada es o no es real, o hasta dónde lo es. De ser así, Zapatero, Rubalcaba y hasta la última mota de polvo que resida en La Moncloa desde 2004, podrían ir preparando sus maletas. Porque no es sólo la economía, estúpido. Si por el contrario este fuese un nuevo fascículo de una novela conspirativa, El Mundo tendrá que explicar muy bien a qué está jugando; y plantearse en serio el papel que desea desempeñar en la prensa española. Hoy, y hasta tener más datos, todos inocentes. Aunque ya se sabe que entre el periodista y el político… la idea es quedarse con el que más interese. ¿No? Pues no.

Una respuesta para “¿Es la economía?”

  1. Mi querido Jorge,

    Quizás embargo, quizás expectación. Lo que sí está claro es que querían demostrar quién lleva las riendas. Un post muy completo Jorge que sin duda es interesante…

    Ultimamente dudamos del papel de muchos políticos, pero también del papel de algunas cabeceras. Jugar sucio no está bien y tampoco jugar a mentir. Para mi que Lola Flores sigue viva y que el 11M fue culpa de ETA.

    Un abrazo

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